Mantener la movilidad en la tercera edad se vuelve clave para conservar la autonomía, prevenir caídas y disfrutar de una vida activa. No hace falta someterse a grandes entrenamientos, bastan con hacer ejercicios suaves y adaptados a las necesidades para favorecer la salud física y emocional.
¿Por qué es importante hacer ejercicios para mantener la movilidad en la tercera edad?
A medida que envejecemos, muchas personas experimentan una pérdida natural de elasticidad en los músculos y articulaciones, una disminución de la fuerza y un mayor riesgo de rigidez. Además, las caídas se convierten en un problema, según algunos expertos, el equilibrio muscular y la flexibilidad desempeñan un papel fundamental para prevenirlas.
Realizar ejercicios tiene múltiples beneficios.
Además, desde la fisioterapia se señala que la actividad regular, aunque sea ligera, es clave para evitar la pérdida funcional.
- Mejora la movilidad articular, lo que facilita tareas cotidianas como levantarse, agacharse o caminar.
- Fortalece los músculos, especialmente los de las piernas, la cadera y el tronco, lo que ayuda a mantener la estabilidad.
- Mejora el equilibrio, reduciendo las probabilidades de accidentes.
- Alivia el dolor y la rigidez, especialmente en casos de artrosis u otras afecciones articulares.
- Favorece el bienestar emocional, ya que el movimiento suave estimula la liberación de endorfinas y puede reducir la ansiedad o el estrés.
- Promueve independencia, porque al mantenerse activos, los mayores pueden seguir realizando muchas de sus actividades diarias con más confianza.
Ejercicios suaves recomendados para mantener la movilidad
Uno de los aspectos clave es trabajar la flexibilidad. A medida que pasan los años, los músculos y articulaciones tienden a volverse más rígidos. Realizar movimientos suaves que involucren cuello, hombros, brazos y piernas ayuda a que el cuerpo mantenga un buen rango de movimiento. Estiramientos lentos, elevaciones de brazos o pequeñas rotaciones serán muy útiles para reducir la sensación de tensión muscular.
También es importante prestar atención al equilibrio. Muchos mayores sienten inseguridad al caminar o moverse, y esa inseguridad aumenta el riesgo de caídas. Ejercicios sencillos, como ponerse de pie junto a una mesa firme y levantar el talón lentamente, ayudan a mejorar la estabilidad. Incluso quienes tienen movilidad reducida pueden trabajar el equilibrio desde una silla moviendo el torso o trasladando el peso de un lado a otro con suavidad.
La fuerza no se debe quedar atrás. Levantar ligeramente las rodillas mientras se está sentado, presionar una pelota blanda entre las manos o extender las piernas ayudará a mantener la musculatura activa.